Depende de lo que se busque. Una sola charla puede generar un momento de inspiración, reflexión y energía diferente, especialmente si el equipo necesita un impulso puntual.
Sin embargo, si el objetivo es lograr cambios que se mantengan en el tiempo (nuevos hábitos de comunicación, más cohesión, otra forma de liderar), lo más efectivo es trabajar un plan con varias sesiones y seguimiento adaptado a la realidad de cada empresa.